¿Sus inversiones tecnológicas crean realmente una ventaja competitiva duradera?
Las tecnologías evolucionan con rapidez. Lo que hoy constituye una ventaja puede convertirse mañana en un producto básico.
La verdadera diferenciación proviene a menudo menos de las herramientas en sí mismas que de la manera en que las organizaciones estructuran sus procesos, sus conocimientos, sus datos y su capacidad de adaptación.
La pregunta no es, por lo tanto, únicamente saber qué tecnologías utiliza usted.
La pregunta es saber si contribuyen realmente a reforzar su capacidad de crear más valor que sus competidores.
